MONTAR UN NEGOCIO EN INGLATERRA

Si estás pensando en irte a vivir a otro país porque la situación en España no es la mejor de los últimos años, puedes optar por instalar una empresa en Inglaterra. Para ello, tendrás que tener en cuenta algunas normativas y recomendaciones para no tener inconvenientes.

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En primer lugar, has de saber que desde 1993 cualquier ciudadano europeo puede montar su emprendimiento o crear una sociedad en cualquier estado miembro de la Unión, sin tener la obligación de residir en él.

Las sociedades británicas son las que ofrecen mejores estructuras y se puede escoger entre tres opciones:

1- La Public Limited Company (o PLC en Reino Unido) que puede compararse con una sociedad que utiliza ahorro público, similar a una sociedad anónima (S.A) que existen en España, por ejemplo.

2- La Limited Liability Partnership (o LLP), que sería una sociedad limitada de socios.

3- La Private Limited Company (o LTD, también sólo Limited Company) es parecida a la sociedad de responsabilidad limitada. Esta brinda muchas ventajas tanto al gerente como a los accionistas, tanto para sus responsabilidades como para la liberación de capital en caso de cierre.

Esta última es la más utilizada y recomendada para montar un negocio en Inglaterra. Entre los beneficios más importantes se encuentran: el aporte y liberación del capital no sometido a impuestos, la protección automática en el Registro de Sociedades británico, formalismos de constitución sencillos, rápidos y económicos, administración simple y lógica, fiscalidad muy favorable y regímenes sociales poco costosos.

Es importante saber que el Registro de Sociedades de comercio de Cardiff no tiene derecho de beneficios por parte de los contribuyentes británicos y ha reducido sus tarifas de constitución desde 2005.

Las características más destacadas de la Limited Company son: la denominación social debe ser aceptada por el registro inglés (protege además el nombre frente a otros que deseen usarlo), la sede se sitúa en la isla pero se pueden desarrollar asambleas en cualquier país, no hay exigencia de capital mínimo, no se fija la duración en los estatutos, el director representa a la sociedad (hay dos tipos: el ejecutivo activo que ejecuta la actividad empresarial y el no ejecutivo, una especie de administrador) y que sólo necesita un interventor de cuenta cuando se sobrepasa el límite de ingresos (nueve millones de euros).

Inglaterra también tiene sus impuestos. Los dos más comunes son:

  • Value Added Tax (VAT), es equivalente al IVA de España. Se trata de una tasa aplicable a los bienes y a los servicios a las personas imponibles, es decir, las entidades que ejercen una actividad comercial: un individuo, un socio, una organización no incorporada y una sociedad limitada.
  • Taxable Supplies: incluye todos los bienes y servicios (denominados outputs) que sean ingresos financieros o bienes mobiliarios. Aquí se encuentran las transacciones de ventas, alquileres o préstamos de bienes. Se reparte en cuatro categorías: positive rated (del 15 al 5%); zero rated (transporte, medicamentos, periódicos, alimentos, ropa y exportaciones); exempt supplies (educación, salud, finanzas y seguro) y las que no están cubiertas como dividendo, acciones, ventas fuera de Inglaterra, etc.

Con respecto a los impuestos, una sociedad recientemente constituida debe pagar al final del primer ejercicio (entre los 6 y los 9 meses) el llamado “impuesto de sociedades”, de un 20% de los beneficios, aproximadamente. Sólo estás obligado a dar el alta del registro del VAT cuando se factura más de 68 mil libras.

Entre los sectores más recomendados para crear una empresa en Inglaterra están aquellas que funcionan por internet y cuentan con proveedores en todo el mundo. Puedes conseguir buenos clientes si trabajas desde Inglaterra.